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“Se busca presidente para Cuba”
7 de agosto de 2026
El jueves el Departamento de Estado sancionó cinco entidades cubanas y ocho personas ligadas a las compras militares de La Habana. El mismo día se supo que la CIA soltó a sus analistas y oficiales para operaciones cibernéticas contra la isla. Sanciones en la mañana, hackeo en la tarde, y en la noche seguro se van por unas chelas. Es la coreografía completa de un golpe de Estado. Antes por lo menos tenían la decencia de negarlo.
Los números están de la chingada. Desde enero llevan más de dos docenas de acciones, sanciones contra cuarenta entidades y treinta y ocho cabrones, presión a otros gobiernos para que cancelen los contratos de médicos cubanos, informes públicos sobre el espionaje de La Habana. Ocho meses de bloqueo petrolero. Y de pilón, en enero se llevaron cargando a Maduro de Caracas, lo cual le cortó a Cuba hasta cien mil barriles diarios.
Marco Rubio lo explicó con una honestidad que saca de pedo de lo cínica. La idea, dijo que es enseñarles que no hay válvulas de escape. Cada vez que los cubanos inventan un truquito para zafarse de la soga, ellos le dan otra vuelta al nudo. Y cerró con la palabra del año, quiere que Cuba quede en un camino irreversible antes de que se acabe la administración de Mr. Trump.
El plan maestro del pentágono
¿Saben a quién ha estado tanteando Rubio para encabezar el gobierno de transición? A Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Cuarenta y un años, coronel del Ministerio del Interior, jefe de seguridad de su abuelito. Le dicen Raulito. También le dicen El Cangrejo por una malformación en la mano. Es el nieto de Raúl Castro. Es, literal, el guarura de la Revolución.


